CAMBIAR LOS PARADIGMAS. OBLIGACIÓN DE TODA EMPRESA

Hace algunos años atrás he escrito un artículo con igual tema de fondo. La
crisis. Esta vuelve a ser nuestro entorno más directo, la noticia del día, la
preocupación constante y el último pensamiento antes de dormir…y a veces, el
desvelo durante la noche.

A fin de desmitificar a “la crisis” tenga presente que esta es una constante del
ser humano. En el vientre materno, cuando a los ya no queda lugar y nos vemos
obligados a salir del departamento de 1 ambiente que tanto nos cuidó. Salimos,
por una puerta más chicha que el diámetro de nuestra cabeza y para colmo,
señores que no conocemos nos toman de los pies y nos dan un chirlo. Luego,
debemos trabajar (llorando) para tomar la teta y/o nos cambien o tener mimos.
¿Acaso no es una crisis?.

A todos aquellos que tienen hijos se les escucha en algún momento “…y esta en la
edad difícil”. Como padre que soy, me pregunto: ¿Hay alguna edad de nuestros
hijos que no sea la difícil?

Siempre estamos en crisis y esa es la constante, algunas veces podemos sentir
más sus efectos y otras no, pero desde que definimos a la vida como un hecho en
constante evolución, su dinámica en sí implica una situación de ajuste continuo,
es decir un esquema de adaptación permanente a fin de enfrentar la crisis que
provocan los nuevos acontecimientos.

El explosivo cambio que se evidencia en el mundo de la tecnología, la economía,
lo social, lo político, etc. hacen obsoletos los paradigmas que durante mucho
tiempo definieron la realidad empresaria.

El gran autor Peter Drucker dijo “En el futuro inmediato, los gerentes tendrán
que ser capaces de olvidar lo que hacían, tan rápido como aprenden las cosas
nuevas que tienen que hacer”. Esto brinda una idea lo la velocidad de los
cambios en nuestra actualidad y la obligación de cambiar a igual ritmo si se
pretende sobrevivir.

Los cambios que estamos experimentando son de tal magnitud y trascendencia que
alteran significativamente a toda la organización; desde los sistemas
productivos, la calidad, el marketing, la innovación, la competitividad, el
servicio, etc.

Si nos ponemos a pensar en como se ha transformado nuestra vida desde la llegada
del fax, Internet, microondas, GPS, inalámbrico, celulares, computadores
personales, etc.. Recuerde que hace unas décadas la computadora tenia 64k y
luego 128 y ahora…

Piense que hace 50-60 años atrás la televisión no era común en los hogares y hoy
los chicos prefieren una computadora antes que un televisor dado que con ellas
logran estar conectados con el mundo…y también ver sus programas.

Pensemos que hasta no hace muchas décadas la fórmula era la producción en masa y
hoy trabajamos sobre el marketing uno a uno; la diferenciación llevada al grado
sumo.

Hoy nos enfrentamos a un mundo donde la diversidad, novedad y transitoriedad y
hacen que el ciclo de vida de todo producto sea cada vez más corto, generando
esto la obsolescencia de los paradigmas que les dieron origen y coherencia
contextual.

Hoy se debe pensar dentro del enfoque de la “producción flexible”, de modo de
tener la capacidad de adaptación necesaria para ajustar la oferta a la demanda
cambiante. Así debemos pensar en:

Esto es una realidad que no va a modificarse hacia la estabilidad y sosiego
que todos pudiéramos desear.

Debemos saber, con total y absoluta certeza, que “el cambio” es la realidad del
hombre y, por ende, el de la empresa y en ese contexto la única alternativa
posible es aprender a “gerenciar la incertidumbre y la complejidad”.

Debemos saber que todos nuestros conocimientos deben actualizarse en forma
diaria dado que los mismos se corresponde a un paradigma pasado, por tanto,
debemos desarrollar la capacidad para adquirir habilidades nuevas y esto, debe
ser incorporado a nuestro esquema mental, de manera que no nos pese, debe ser
aceptado y tomado con agrado. Sólo así podremos adaptar nuestro perfil a las
necesidades reinantes.

Y si esto le parece loco, piense en tanta gente mayor que lo rodea, sí, esas
personas de 70, 80 o más años que muchos en su niñez andaban en carros y
caballos y hoy manejan autos que pueden ir a 200 km por hora, que tiene
computadora de abordo y un GPS. Piense que ellos han debido pasar del escribir
una carta y tener que esperar días y días la respuesta, a aprender a usar
Internet, bajar mails, mandar mensajes de texto y estar ansiosos por su
contestación. Quiere más adaptación que eso, cualquier cosa lo pongo al habla
con mi abuela, la que ahora esta viendo su programa preferido en su televisor de
plasma y que programó gracias a su proveedor de cable.

Tengo bien en claro que los puntos que le expresé en la lista no son fáciles de
llevar a cabo, así como también que resulta complejo todo lo referente al
personal gracias a que la legislación vigente resulta anacrónica y
distorsionante.

Tampoco escapa de mi conocimiento que resulta casi imposible pensar en todo eso
mientras se debate para cubrir el banco o saber que hacer para enfrentar la
recesión que todos pregonan.

Todo lo que Ud. pueda decir es verdad, no obstante, eso no le quita veracidad a
dichos puntos. Estamos frente a una situación que se la enfrenta de una manera o
se sucumbe ante ella. Aquellos que puedan mejorar su perfil lo suficiente para
reducir los daños y mejorar su posicionamiento empresarial, logran el éxito, los
otros, seguramente le echarán la culpa a alguien dado que así es más fácil que
asumir que no se cambió lo suficiente.

Si llueve lleve su paraguas, si va a bucear no se olvide el tuvo de aire, si es
parte de una empresa…cambie al ritmo del cambio.