Disquisiciones sobre «EL Líder»; capitán de tormenta.

En la actualidad el mundo es sinónimo de crisis.

Ya hemos expuesto en otros artículos que muchos caen en la trágica tentación de creer que las soluciones del pasado mantienen plena vigencia en cuanto a su capacidad para la resolución de situaciones.

Me resulta tristemente sorprendente todavía escuchar a empleados decir «este ha sido siempre en procedimiento de la firma».

La gerencia de esas empresas pierden mercado todos los días y se llenan sus oídos de explicaciones banales sobre recesión, crisis, errores en la campaña comunicacional. Desconocen que ellos son el germen de su propio fracaso empresarial.

Es evidente que todos los días aparecen nuevas alternativas de satisfacción para la misma necesidad del cliente. También es sabido que el elemento de diferenciación por excelencia es y seguirá siendo la calidad en el servicio y ésta implica la directa intervención del personal empleado, la gente que compone a la organización.

Todos somos víctimas de paradigmas. Todos tenemos supuestos que ordenan nuestra vida y al mismo tiempo nos encierran en una cárcel sin ventanas al exterior, a lo nuevo, o extraño a nuestras creencias.

Sólo logramos darnos cuenta de la realidad cuando las llamas del incendio organizacional queman nuestra morada (realidad). Es allí cuando tratamos de hacer lo no hecho hasta ese momento. Aveces se alcanza a salvar a la organización, otras no.

Muchas veces el olor a humo, a cosa quemada, le permite al personal y gerencia descubrir el error y reaccionar decidida y presurosamente.

Ya se ha advertido el problema. Pero ¿qué se hace? y por sobretodo ¿cómo se hace para lograr materializar los cambios?

Son las personas las que llevan a cabo toda estrategia, son ellas, las que las coronan con el éxito o el fracaso.

Es la gente la que hace de una simple empresa una organización modelo y son ellos los que hacen posible lo que hasta en un determinado momento se lo concebía como imposible.

No obstante, para que ello pueda darse se requiere de un elemento clave. El Líder.

Es allí cuando la figura del líder toma su real dimensión. En la crisis la presencia de él concentra la energía requerida para superar a la misma. Es en ese momento cuando su claridad de visión y su espíritu valiente y aventurero se sobreponen a la adversidad brindando al grupo la alternativa de supervivencia y crecimiento.

La resistencia al cambio -la cual prácticamente todos tenemos- es mucho más fuerte que todos los textos y exposiciones de autor o del asesoramiento de oportunidad.

Quién otro que el que marca el rumbo y crea una visión de futuro; coordina a su gente y sabe comunicar el rumbo señalado; motiva e inyecta en el grupo una energía superadora singular; tiene el potencial y consigue el cambio que desea o es necesario; quién otro puede ser que no sea el tan mentado «líder».

El líder, con su capacidad de influencia, transmite al grupo el dinamismo, creencia y seguridad necesaria para estimular e imprimir el cambio de actitud acorde al nuevo ritmo y perfil de exposición que requiere la crisis desatada.

Debemos considerar que el hombre en parte actúa con un carácter llamativo de manada.

En el reino animal, en aquellos especímenes en el que su desarrollo requiere de un contexto social; desde la hormiga hasta el búfalo o el elefante; los animales que componen una manada; de faltarle accidentalmente el líder, caen en una grave desorientación.

La naturaleza les impone y exige la selección y adopción de un nuevo líder que los aglutine y conduzca. De no respetarse tal norma el grupo esta condenado a la desaparición.

En toda organización se brega por tener hombres con criterio y uso del sentido común. En todas ellas se intenta por desarrollar intrapreneur, es decir que todos tengan motivación autogenerada no obstante, la naturaleza humana hace que en los cambios el líder sea absolutamente necesario.

La explicación radica en que desde su rol, él tiene la rara capacidad de poder ver en el horizonte mucho antes que su grupo.

Diferencia entre el Jefe Mandón y el Líder.

Jefe Mandón. Líder.

Manda y ordena. Enseña y aconseja.
Depende de la autoridad formal. Depende de la confianza y buena voluntad.
Engendra Temor. Inspira voluntad.
Dice «yo». Dice «nosotros» y «ustedes».
Señala culpas y errores. Resuelve problemas.
«Se conoce» la respuesta a todo. Consulta y busca asesoramiento.
Convierte el trabajo en tarea Lo convierte en placer.
ingrata.
Dirige el esfuerzo individual. Inspira el esfuerzo en grupo.
Fija todas las metas y normas. Solicita colaboración del grupo.
Dice «hagan esto». Dice «vamos a hacer esto».

Earl P. Strong
Luego esa visión es transmitida a la organización y dependiendo de la confianza que emane del líder será la adhesión del grupo a dicho ideal o escenario futuro.

Esto, incluso, puede ocasionar que se produzca en el grupo -o parte de él- una generación espontanea de creatividad y aporte personal. Dependerá de la cultura general del grupo de referencia, la cultura organizacional compartida, la compenetración con el proyecto y la directa intervención del líder como mentor y propulsor del proyecto.

El líder señala el camino y empieza a marchar en él. Su condición de líder es representada en que si bien muchas veces va adelante, nunca camina sólo.

En pocas palabras resulta prácticamente imposible definir la función determinante que tiene el líder en el complejo cuadro de ruptura de un status quo determinado.

El líder es el jugador que desbalancea el juego y crea la situación de crecimiento o desarrollo.

El liderazgo es la habilidad de lograr que los hombres hagan lo que no quieren hacer y que además, les guste.
Harry Truman

El líder es aquel que ostenta la capacidad de influir en su grupo de tal forma que éste, por su propia voluntad, se encamine hacia la consecución de los objetivos que ha señalado como beneficiosos para el grupo.

No representa una relación de poder indiscriminado y despótico. Todo lo contrario. El líder obtiene su poder al ser él el representante indiscutible de grupo que lidera.

El (el líder) es el mejor exponente de las características intrínsecas de grupo. De ello se desprende su carácter de líder y el poder que tiene es otorgado por el mismo grupo al verse éste perfectamente personificado y representado en su figura.

La función básica y prácticamente exclusiva del líder se centra en su capacidad de visión y aglutinamiento.

Respecto de tal visión, la misma es un elemento esencial en el rol del líder.

La visión es una concepción ideal sobre una situación dada en el futuro. El líder formula este concepto para así poder comunicarla a sus liderados y dirigir y coordinar todo su accionar hacia la misma.

El líder debe saber, debe saber que sabe, y debe ser capaz de hacer saber, con suficiente claridad, a los que lo rodean, que sabe.
Clarence B. Randall

El desafío del líder se corresponde a su capacidad de transmitir a otros su visión para lograr su compromiso. Para ello deberá ser capaz de transmitir a la misma en los términos adecuados para su máxima comprensión e íntegra aceptación.

El líder integra y concentra la labor de los integrantes de su grupo mediante la comunicación de su visión. Sin ésta, todas las cualidades que pueda él tener no revisten ninguna importancia.

A diferencia de la concepción del gerente administrador, ejecutor de la visión del líder; éste último, tiene la capacidad de desarrollar en su mente la visión del futuro que desea alcanzar con su grupo de referencia. Luego inicia el proceso de comunicación, unión y motivación necesaria para la efectiva movilización del grupo hacia dicho objetivo.

No obstante, el líder, más allá de su capacidad para visualizar un futuro y su efectiva comunicación y aglutinamiento del grupo; para lograr dirigir a sus liderados debe ejerce particulares funciones.

El ejercicio del liderazgo implica el concepto de relación. Esta basado en la interrelación personal (líder – liderado); de no existir el liderado o seguidor resulta imposible la existencia de líder en su concepción de dirigente.

También implica el concepto de acción. El liderazgo se corresponde a la idea de acto, el líder actúa modificando el status quo hacia una situación distinta, novedosa y muchas veces distante. Es sinónimo de proceso evolutivo, por tanto, el liderazgo encierra en su concepción el dinamismo propio del desenvolvimiento, desarrollo y la evolución social.

Por último, el ejercicio del liderazgo encierra en sí mismo el concepto de influencia. El líder produce en el otro, el liderado, la suficiente motivación para que éste actúe en pos del objetivo deseado. Su influencia es tal que incluso el individuo puede dejar de lado intereses personales anteponiendo a los mismos los impuestos por su líder.

Además a los miembros de su grupo debe:
1. Orientarlos.
2. Brindarles apoyo y contención psicológica y afectiva.
3. Permitirles obtener un fedback de sus acciones y pensamientos. Evaluarlos.
4. Y por último, premiarlos o sancionarlos.

Nos es claro que las organizaciones modernas están conformadas por personas que desempeñan tareas que tienen que ver con la producción, la administración o el liderazgo.

Un desempeño destacado en una función no implica idéntica gestión en otra. ¿Por qué?

El cerebro esta dividido por dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. Cada uno de ellos tiene funciones distintas; mientras el derecho se especializa en todo lo concerniente a los afectos, la creatividad, la sensibilidad, la síntesis, el pensamiento simultáneo, la percepción, etc.; el izquierdo centra su tarea en la lógica, el análisis, lo secuencial, lo estructurado.

Esto pretende dar un inicio de claridad para explicar el por qué algunas personas tienen mayor eficacia y eficiencia para algunas tareas a diferencia de otras.

Así es que el líder trabaja apoyando su actuar fundamentalmente en el hemisferio derecho; mientras que el administrador lo hace en el izquierdo y el productor depende de cuál es el tipo específico de su trabajo.

En el liderazgo, la dirección, está embebida de la caracterología proveniente del hemisferio derecho.

Resulta ideal que el jefe o gerente también sea líder. La autoridad formal más el poder del liderazgo lo convierte en la palabra máxima e irrebatible del grupo u organización.

Caracterología del líder

– Con Gran Capacidad Mental
(capacidad intelectual, creatividad, capacidad emocional, criterio, sentido común, etc.).

– De Carácter y seguro de sí mismo.

– Perseverante; constante y firme.

– Autocontrolado.

– Valerozo; audaz y valiente.

– Comunicativo.

– Honesto; sincero y respetuoso.

– Ambicioso.

– Gran Motivador.

Mucho se ha escrito sobre los «estilos» de liderazgo, no es mi objetivo contrastar con tales estudios, solo me cabe observar que dado la velocidad del cambio en el mundo actual, aún el líder; de desear mantenerse en tal condición; debe lidiar con una constante mutación.

Por tanto, nos encontramos que los estilos de liderazgo como cuestión abstracta y estructurada pueden estar un tanto fuera de contexto.

Los líderes tienen estilos que difieren en mucho y los mismos distan de ser esquemáticos y permanentes en el tiempo.

Aún así debemos observar que en cuanto a la esencia todos tienen aspectos en común.

Los líderes -prácticamente todos- tienen una visión, son personas de gran motivación interna, incorruptible seguridad interior, de gran sinceridad (en cuanto a sus creencias), tienen una gran capacidad para el trato con la gente (manejo de los distintos estereotipos sociales) y no ponen límites a su sacrificio y esfuerzo personal para alcanzar su meta.

Asimismo el líder tiene como elemento distintivo una gran capacidad para el aprendizaje continuo, la vocación de servicio, la confianza y creencia en los demás, la autocrítica, la autorrenovación, el amor a la vida considerando a ésta una aventura digna de ser vivida y en emanar esa energía positiva que todos ven y siguen.

Algunas reglas del líder.

– Antes de criticar, empiece felicitando y mostrándose positivo.

– Haga referencia a los errores de sus empleados sólo en forma indirecta.

– Hable de sus propios errores antes de criticar los de los otros.

– Sepa formular preguntas más que dar órdenes.

– Felicite apenas perciba una mejora.

– Aliente.

– Haga recomendaciones que provoquen el entusiasmo del empleado.

Dale Carnegie