Trabajando…en equipo

Esta es una de las frases más populares entre los empresarios y que difícilmente resulta una realidad en sus empresas.

Uno de los principales problemas es que nuestra formación es fundamentalmente individualista y a esto se le adiciona una realidad económica que muchas veces se vincula con el cortoplacismo y el sálvese quien pueda.

Lo cierto es que esto dista mucho de ser una fortaleza. Las “estrellas” y los líderes son de gran importancia pero es el equipo el que hace realidad los grandes proyectos.

Lo dicho es una obviedad pero justamente ello resalta la incapacidad de muchos emprendedores de poder conformar equipos de trabajo.

La realidad es que la interacción humana es muy compleja ya que en la misma interactúan múltiples aspectos de la psiquis y se le agrega la dinámica y evolución de los individuos en sí mismos y la dinámica propia del grupo.

De todos modos y aún pudiendo una tarea difícil, esta es una prioridad para el logro de objetivos superiores en toda organización; en función de ello aquí le acerco algunos temas que entiendo le serán de ayuda.

– La comunicación.

Como es algo que aplicamos y aprendemos desde que nacemos mal suponemos que sabemos todo al respecto. El acto de comunicarse con los otros es un proceso altamente complejo y, mayoritariamente, desconocido por el común de la gente.

Esto se debe a que en la comunicación gravitan cuestiones psicológicas, raciocinios, emociones y sentimientos, marcos de referencia, prejuicios, etc., cuestiones de por sí muy complicadas y todo a la vez.

Es inútil que surja una genialidad o idea en el que manda, si éste no sabe o no puede transmitirla a los que deben llevarla a cabo y después no analiza la reacción que su idea produce en su gente

Debe considerarse que la comunicación no es un fin en sí misma, sino un medio a través del cual se ejerce la dirección y coordinación y a tal punto es su relevancia que, de hecho, la comunicación es el centro del proceso de organización.

Comunicar no es sinónimo de informar. La comunicación es el proceso mediante el cual se transmite información y se interpreta su significado. La comunicación presupone un ida y vuelta, …un diálogo; en cambio, información es una corriente unidireccional de transmisión de datos.

– Dar importancia a la tarea.

Muchas veces la tarea de un equipo es lograr un resultado parcial dentro de un todo. Esto puede resultar desmotivante para los individuos dado que no pueden percibir la importancia de su tarea en el resultado final.

Los seres humanos buscamos la trascendencia; es decir, dejar la huella en la vida más allá de nuestra temporalidad y esto, en parte se logra, mediante el trabajo y la obra resultante de él.

Las personas necesitan saber el objetivo que se desea lograr y la relevancia que tiene éste en función de un logro superior. Esto elevará su nivel de gestión, su eficiencia y eficacia dado que su tarea y, por consiguiente, su persona importantes.

– Estimular la participación.

Para que se conforme un verdadero grupo resulta vital la definición de roles y el ejercicio de los mismos por parte de los integrantes.

No obstante, aun respetando este punto, se presentan situaciones donde la participación pasa a ser meramente consultiva y se ha demostrado que esto puede generar resultados negativos en la gestión general del grupo.

Estimule y genere la participación que implica procesos y consecuencias -denominada substantiva- pues solo ésta es la que facilita la integración y cohesión entre las personas del grupo.

– Supervisión adecuada.

No caben dudas respecto a que el jefe debe supervisar la gestión de su gente.

Siendo esto una pauta indiscutible de la buena conducción, cuando se superan determinados límites genera un resultado contrario al buscado.

La supervisión excesiva en aquellos grupos con capacidad de autogestión es recesiva en cuanto al desarrollo de toda su potencialidad y acción. Supervise el cumplimiento de los objetivos (totales y parciales) y no cada paso en la búsqueda de los mismos.

– Saber reconocer.

Aunque a Ud. pueda asombrarlo, el reconocimiento por la labor efectuada tiene mayor relevancia en la conducta del individuo que una recompensa económica.

Vivimos en una sociedad masificada donde cada vez es más difícil lograr que se nos individualice. No debe olvidarse que el trabajo es en parte la persona misma y el reconocimiento de nuestros actos impacta fuertemente en nuestras emociones, verdadero motor de la vida.

El reconocimiento le brinda al personal una gran satisfacción por la labor bien hecha y a su vez permite que la persona se destaque dentro de su grupo de trabajo; por ende, el mejor premio que puede obtener una persona es que se le reconozca su aporte y buena labor.

– Competencia y colaboración.

Claro está que la competencia cuando no es controlada puede producir conflictos de relación que reducen substancialmente la productividad, pero cuando ésta es sana, permite superar límites y estándares. Por otro lado, la colaboración es de hecho la esencia misma del grupo laboral.

Es fácil ver que ambos aspectos son trascendentes en el desarrollo y cohesión del grupo de trabajo. El problema es que uno puede canibalizar al otro reduciendo así notablemente el rendimiento y sinergia del equipo.

Más que equilibrio entre estos principios axiomáticos se requiere generar armonía entre los mismos dado que son necesarios los dos -en su justa medida- para generar el máximo rendimiento individual y, al mismo tiempo, del grupo.

– Las normas y medida de control.

Un grupo es la conjunción de personas y esto trae aparejado diferentes formas de ver la misma realidad, por ende, de valoración.

Ante esta inevitable situación, se requiere que todos los miembros tengan en claro y comulguen con el conjunto de normativas que regulan al grupo, tanto en lo social como en lo laboral y también las formas y estándares que se utilicen para la evaluación de los procesos y resultados.

De no establecer reglas claras y por todos aceptadas se estará ante la posibilidad de conflictos y la disgregación del grupo por falta de un código común de gestión, evaluación y control.

– Actividades compartidas.

Cuantas más actividades en común lleven a cabo los integrantes del equipo más se irá generando un pensamiento colectivo, se incrementará la confianza entre los mismos, se desarrollará una mayor sinergia positiva y se conformarán lazos emocionales que le brindarán fortaleza y continuidad.

Impulsar acciones en este sentido le darán al grupo su verdadero sentir y le proporcionará una estructura emocional para enfrentar desafíos por sobre las capacidades individuales.

Trabajar en equipo…una difícil tarea pero no hay duda que es el desafío que Ud. debe enfrentar y resolver. Y si aún no esta convencido, solo piense que la inteligencia de una colmena es siempre superior a la de cualquier abeja.

Y si tiene alguna duda al respecto déjeme ser parte de su equipo, escríbame a dcasais@comohacer.marketing y con gusto le responderé a la brevedad.