Un emprendedor en un país comunista

Un emprendedor en un país comunista.

Usualmente recibo consultas pero en este caso recibí un mail que me llamó la atención y generó en mí admiración y reflexión.

El que me ha escrito es el señor Jorge Alomá Morgadanes desde la hermosa flor del Caribe, la isla de Cuba, desde donde lee mis artículos aunque por lo que me ha contado yo debería leerlo a él.

Su historia resulta aleccionadora para todo aquel que intenta ser un empresario PyME y que lo asustan las dificultades y limitaciones que debe enfrentar ya que, tal como él señala, su historia es la de “…una persona, totalmente aislada y sin conocimientos de sistemas empresariales, en un país bloqueado económicamente y aislado espiritualmente, logró posicionar su negocio entre los principales de la ciudad, en su rubro”

Su mail comienza diciendo…

“Soy cubano descendiente de una familia de clase media alta que no se fue del país y que ha sufrido todos los rigores del sistema.

…vivo en La Habana, y como es del conocimiento internacional, Cuba, durante más de medio siglo, se mantuvo totalmente cerrada a todo lo que oliera a negocio privado por entenderse que eran rasgos capitalistas y por tanto, denigrante a la sociedad.”

Esto “…llevó a un aislamiento completo a las generaciones que hemos crecido durante el sistema socialista, por tanto, carentes de todo sentido de mercado, hasta que en la actualidad, el nuevo gobierno ha ido realizando, paulatinamente una apertura hacia numerosos campos antes prohibidos …entre ellos la posibilidad del negocio privado.

En mi caso soy de esos pocos ciudadanos cubanos de a pie (así le decimos a la gente del pueblo) que, desde hace 20 años, logró abrir su propia empresa (pequeña), aunque de forma muy precaria y marginada, hasta que ahora con estos cambios he podido comenzar una verdadera expansión….

Esto último “…me ha llevado a un profundo estudio del mercado y su marketing a través de las diversas páginas de Internet….

Como ya le dije, mi país está virgen en cuanto al marketing para las nuevas empresas privadas y lamentablemente la mayoría de las personas no disponen de una cuenta de Internet para dedicar horas al estudio de esta materia como he podido hacer yo, pero aun así, todavía me falta mucho camino por andar, por ejemplo, desconozco que es una PyMEs.

Como le señalé, abrí mi negocio privado respaldado por una licencia de trabajo al efecto, y es aquí donde comienzo a actuar de forma intuitivamente pues en esa época pasaban por la TV una serie japonesa, llamada Oshín, que era una viva escuela de marketing pues su protagonista emprendió variados negocios, entre ellos un restaurante en el que, al no tener clientela el primer día, repartió su comida a los trabajadores del cercano puerto marítimo, así, al siguiente día, sus trabajadores fueron a comer a su restaurante.

Esta señora (la protagonista) posteriormente abrió un supermercado en el que sus precios estaban a la mitad del de sus contrincantes y al ellos reclamarles, ella les exhortó a ser ellos quienes lo bajaran, por tanto, no dejé de ver un solo capítulo de dicho serial pues para mi resultaba una valiosísima escuela de marketing …y así comencé mi negocio.

El primer mes de trabajo me promocioné entre amigos y vecinos y trabajé completamente gratis, …pero el segundo mes establecí mis precios a la mitad del precio del mercado local….

…durante ese mes estaría cobrando solo la mitad de mi precio oficial establecido; de este modo no dejaría escapar a esa clientela que ya había ganado durante la gratuidad no siendo hasta el tercer mes que comenzaría a cobrar mis honorarios según lista pero con la condición de hacer gratis, siempre, el séptimo masaje de cada cliente, de esta manera no faltarían a su cita en espera de vencer el sexto para su correspondiente séptimo masaje

De este modo logré vencer esa competencia férrea que tenía a mi alrededor pues entre estos se encontraba a solo cuatro cuadras de mi casa, nada más y nada menos que la masajista de la primera bailarina Alicia Alonso; en sentido contrario, a otras cuatro cuadras, el terapeuta y rehabilitador de la policlínica de mi barrio y al doblar de mi casa había un gimnasio en el que, además de los aparatos y los aerobios, daban masajes y tenían servicio de quiropodista y manicura.

Así era la situación, pero solo yo había sacado mi licencia de trabajo y aunque el pagarla mensualmente (al estado) fuera una dificultad, no importaba, estaba amparado por la ley y así fui venciendo la competencia.

La masajista de la señora Alonso se retiró por su avanzada edad; el terapeuta se marchó del país y el gimnasio cerró su área de masajes pues mi competencia les resultó muy fuerte, de hecho su dueña me pidió ir a trabajar con ella de masajista y ante mi negativa se convirtió en mi propia clienta.

Así, con el tiempo, fui modificando mi modo de trabajo y honorarios de manera paulatina hasta llegar al día de hoy que vienen a verme personas de toda la ciudad, aunque procedan de rincones remotos de la misma.

Otro detalle es el del …nombre comercial; todos los masajistas de estos lares ponen carteles que dicen, SE DAN MASAJES, ó, MASAJISTA, yo decidí que un negocio de respeto debe llevar un nombre que lo identifique socialmente y al mismo tiempo le diferencie del resto y que para mi negocio el nombre debía ser en latín ya que esta es la lengua de toda la rama de las ciencias biológicas y médicas.

Así pensé y busqué miles de comerciales en revistas hasta que decidí unificar las dos palabras que más me habían gustado y que estaban relacionadas con el trabajo que hacía, Status Korpus (estado del cuerpo), con la variante de la K por la C a modo de error para hacer más llamativa la palabra y lograr evitar el olvido de quien lo leyera.

Como nunca me gustó quedarme estancado, ahora me encuentro en la última etapa del registro de mi nombre en el Registro de la Propiedad Industrial; algo que muy pocos cubanos saben que se debe hacer y por esta vía se que Status Korpus, es único en el mundo, aunque hay algunos Status y algunos Corpus y Korpus, pero unificados solo mi gabinete de masajes y, más específicamente, en mi línea de trabajo.

En cuanto al marketing promocional, he logrado una base de datos …considerable …gracias a los correos basura relacionados con las cadenas de la suerte, que si bien no dan suerte y es casi imposible evitar recibirlas, al menos me pueden dar la utilidad de sus listas culebronas para enviar mi comercial a todo el que aparezca en ellas.

Para completar me he vuelto polilla de Internet en la búsqueda de direcciones de e-mail, logrando obtener las de todas las embajadas radicadas en La Habana, así como la de todas las empresas foráneas que se encuentran en Cuba y las de los nuevos negocios privados que se van abriendo y proliferando en mi ciudad.

Como además, mi máquina está programada para guardar, de forma automática, todas las direcciones a las que se les escribe, pues cada vez que se envía un correo bajo la premisa de undisclosed-recipients, les llega a todas las direcciones registradas en mi carpeta de direcciones.

…Cuba, lamentablemente fue el tercer país más rico de América, …pero se fueron cercenando las libertades de sus ciudadanos y destruyendo la economía del país hasta convertirnos en una nación tan pobre como Haití y con la total pérdida de valores sociales y espirituales.”

Ante este relato y alejándome del análisis de las acciones, solo me permito tres reflexiones.

• Cuando existe el fuego del emprendedor se llevan a cabo emprendimientos aún en los campos más ácidos y represivos.
• El ingenio y la voluntad superan las limitaciones y
• La necesidad de capacitarse para competir y en eso el señor Morgadanes nos muestra que no se permitió ser soberbio abrió su mente, buscó y se dispuso a ello y ante la falta de elementos aprendió de una serie televisiva y de artículos en Internet.

Solo me cabe agradecer y felicitar al señor Morgadanes por su valentía, fuerza y el haberme escrito y ojalá este artículoo pueda despertar interés para inversionistas que le permitan hacer crecer su emprendimento.

Espero que a Ud. le sirva como a mí y si tiene dudas sobre este u otro tema no deje de escribirme a dcasais@comohacer.marketing y le responderé a la brevedad.